Por qué la rotura de un termómetro de mercurio podría derribar un avión

El aluminio aparenta ser poco oxidable, pero en realidad tiene una fuerte tendencia termodinámica a oxidarse que se ve impedida por cuestiones cinéticas o de otro tipo. En este experimento se realiza una espectacular oxidación de aluminio. Basta añadir mercurio a una plancha de aluminio. Ahora bien, previamente deben eliminarse las capas microscópicas de óxido de aluminio que le proporcionan su conocida resistencia a la corrosión; ahí está el secreto del experimento. La reacción entre Hg y Al es muy exotérmica.


Precauciones

  • Se deben usar gafas de seguridad y guantes de protección.
  • El mercurio es tóxico por inhalación, por lo que el experimento debería realizarse en vitrina.
  • No se debe arrojar el aluminio tratado con mercurio en el cubo de la basura porque puede continuar produciéndose la reacción exotérmica y producirse un incendio.

 


Materiales y procedimiento

  • Un trozo de plancha de aluminio
  • Mercurio
  • Ácido clorhídrico 2M
  1. Se hace una depresión en la plancha de aluminio sin llegar a perforarla; solo se trata de que, al poner la gota de mercurio, esta se “agarre” a la marca y no se deslice.
  2. Se moja la zona de la marca con ácido clorhídrico 2M; pasado un minuto se limpia el ácido y rápidamente e pone una gota de mercurio.
  3. Poco a poco se irá formando una estructura de color blanquecino y fibrosa que se levanta como una torre; se debe básicamente a óxido de aluminio.

Como es sabido, el aluminio difícilmente se oxida en condiciones normales (sí cuando se calienta o quema en el aire). Las hojas de papel de aluminio que se usan en las cocinas siempre se ven brillantes. Pero este experimento demuestra que el aluminio se oxida si se dan las condiciones adecuadas. Entre ellas, hay que retirar las primeras capas de óxido evitan que se siga oxidando el interior. El aluminio también se suele oxidar con facilidad cuando está pulverizado.

Lo más interesante es que el mercurio es el responsable de la oxidación del aluminio, pero no se consume (salvo que se den reacciones secundarias). Por eso se suele decir que una gota de mercurio procedente de un termómetro roto podría oxidar un avión entero y derribarlo.


Bibliografía

 

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